GUERRA DE DIVISAS

GUERRA DE DIVISAS


Todo comenzó con la Gran recesión de 2008:  Su inicio estuvo vinculado a fuertes problemas en el sector inmobiliario de EEUU. Tras el 11S (inseguridad y miedo), se decide disminuir el tipo de interés e invertir en casas con préstamos concedidos por el banco fácilmente. Esta decisión desemboca en inflación, en una burbuja especulativa que estalló en la crisis de 2008. En concreto, se concedieron préstamos de alto riesgo a personas que jamás podrían pagar dichos préstamos. Estos préstamos recibieron el nombre de hipotecas subprime o hipotecas basura. La gran cantidad de impagos hipotecarios en EEUU arrastró a los mercados financieros mundiales y llevó a numerosas economías a la recesión.  
El déficit norteamericano aumentó a finales de la década de 1990 superando el 5.5% de su PIB en 2004. Si el ahorro interno disminuyó pero las inversiones se mantuvieron estables, esto únicamente puede significar que el déficit se financió con dinero extranjero (acumulación de ahorro en otros países). Y ahí aparece en escena China. La economía china posee una balanza comercial muy favorable. De hecho, gran parte de los beneficios chinos vía exportaciones hacia EEUU no se reinvirtieron en China ni tampoco aumentó en exceso el consumo interno en China. Estos beneficios se acumularon en forma de ahorros y reservas de divisas. Aparentemente este exceso de ahorro se canalizó hacia los mercados financieros estadounidenses. Este exceso de dinero hizo disminuir los tipos de interés y redujo los incentivos para ahorrar en los ciudadanos estadounidenses y europeos. (Info sacada de aquí)
     Países con recesión oficial     Países en recesión no oficial     Países con desaceleración superior al 1%     Países con desaceleración superior al 0,5%     Países con desaceleración superior al 0,1%     Países con aceleración económica     Sin datosPaíses afectados entre 2008 y 2009.

Con las economías saliendo como podían de la recesión de 2009, la cotización de las divisas tarde o temprano iba a ser evidente. 
Estados Unidos venía quejándose desde los años de George W. Bush de que China mantenía artificialmente baja su moneda para abaratar sus exportaciones, encarecer las importaciones y mantener su imponente superávit comercial.
Pero con la crisis se pasó a los hechos, rápidamente como "guerra de divisas", en las que medio planeta intento ganar ventajas competitivas para sus producción mediante la manipulación de sus monedas.
"La Guerra de divisas es una condición en las relaciones internacionales donde los países compiten entre ellos para alcanzar un tipo de cambio relativamente bajo para su propia moneda. Cuando el precio para comprar determinada divisa cae, también decrece el precio real de las exportaciones del país en cuestión; a su vez, las importaciones se vuelven más caras, por lo que la industria y, por tanto, el empleo recibe un impulso en demanda. No obstante, el aumento en el precio de las importaciones puede dañar el poder adquisitivo de los ciudadanos."
EE.UU. quiere duplicar sus exportaciones en cinco años para reactivar su economía y lidiar con su gigantesco y gemelo déficit comercial y fiscal.Una de las propuestas estadounidenses, es que se acuerde un límite para el nivel de superávit que puede tener un país en su comercio bilateral.El problema es que los dos principales exportadores del mundo, China y Alemania, no miran con mucha simpatía la idea de una cuota fija.Ambos han dicho que el problema es la falta de competitividad de la economía estadounidense, enfermedad para la que no hay una cura instantánea.
La cumbre del G20 en noviembre no solucionó el problema, aunque bajó un poco la algidez retórica con un comunicado lleno de vagas promesas. 

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